
Se marchó con la brisa cálida de un verano.
Y el mundo implacable sigue andando.
Y el mar sigue besando a la arena, eterna compañera.
Y la luna sobre cielo y agua brilla.
Y el viento acerca las risas y el bullicio de la feria.
Como en un día de fiesta...
Y las huellas de unos pasos hablan de recuerdos.
Y las rosas secas del jardín hablan de recuerdos.
Y el romántico latir de un violín, que habla de recuerdos.
Como en un día de fiesta...
Y en cada ola una quimera palpita y llora.
Y en cada estrella agoniza una fábula bella.
Porque un corazón quedó solo, llora la noche con lágrimas de oro.