
Hoy he visto al viento jugar alegre con los mechones de tu pelo...
y quise ser viento.
Hoy he visto en tus ojos reflejado el color bravío del mar azul...
y quise ser mar.
Hoy he visto la arena entre tus manos grano a grano deslizándose entre tus dedos...
y quise ser arena.
Finalmente, tú me llamaste sonriendo mientras oía próximo el latir de mi corazón...
y sentí la inmensa alegría de ser lo que soy.