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lunes, 8 de junio de 2009

HOMBRE=> <=MUJER: ¿EXISTE LA AMISTAD?

Nadie puede vivir sin un amigo”, decía Aristóteles. Y es así como el ser humano necesita entregarse sinceramente para encontrarse así mismo con seres iguales a él; crecerá más en la medida que más amigos tenga. Pero, ¿es posible la verdadera amistad entre un hombre y una mujer?

Llevo "investigándolo" desde que, el pasado día uno, hice la entrada sobre LA AMISTAD. Tras el comentario de Joana, de hojas del alma, sobre que creía en la amistad "y creo en la amistad entre una mujer y hombre", y mi respuesta: que en eso no estaba de acuerdo y que tocaba un tema para debatirlo mucho más despacio. Miguel Schweiz dijo que, cuando ocurriese ese debate, le avisáramos... y Lucía, también... Así que, yo, tan temeraria y amante de los retos, lo acepté, y aquí me encuentro leyendo, releyendo, observando mi propia vida y las vidas ajenas; profundizando en la historia y en la novela; en la realidad de lo ficticio y en lo ficticio de la realidad, y vuelvo a reafirmarme en la conclusión que llegué hace tiempo: la amistad entre un hombre y una mujer no existe, ni ha existido jamás...


Los seres humanos encontramos en un amigo una prolongación de nosotros mismos: se encuentra en el otro una similitud o característica que nos identifica mútuamente pero... ¿pasará de igual modo con el sexo opuesto?

Existen tres desafíos para la amistad entre hombre y mujer:
1.Definir la relación;
2.Manejar la atracción sexual;
3.Verse entre sí como iguales.

En el caso de una amistad bisexual, tendría que darse consistencia al espíritu puro, y Nietzsche, que sabía mucho de esto, dijo que “el espíritu puro es mentira pura”, que “el espíritu puro es una pura estupidez". Si hacemos abstracción del sistema nervioso de la “envoltura terrestre” nos engañamos en nuestro cálculo ¡nada más!... Y, en la "envoltura terrestre”, no debemos olvidar nunca que ni las mujeres dejan de ser mujeres ni los hombres hombres... Se ha visto siempre, aunque a veces de un modo engañoso y sutil, en la amiga del varón un deje de coquetería... y en el amigo de la mujer un algo de contemplación.
A los que pregonan poder ser amigos solamente, en un lapso considerable de años, con una continuidad ininterrumpida e íntima… no les preguntemos si esa intensidad puramente amistosa ha arrastrado un poco de barro carnal en su fondo, porque no serán capaces de confesarlo, porque no le dejarán penetrar en el recuerdo o en el olvido de muchos instantes de "caídas" que, como los pecados veniales, no condenan al fuego eterno... Esas venialidades que no se reconocen, que quizás no se retienen... pueden no tener importancia, porque no empujan con fuerza hacia el amor, pero rizan el lago tranquilo de la amistad, con equívocos reflejos del sexo...

La amistad entre el hombre y la mujer no existe sino en el sentido complejo de los seres y de las circunstancias: en un sentido hondamente superficial... La amistad bisexual es el juego de los “a veces” y de las lejanías... No resiste una intimidad verdadera, ni un contacto diario, ni una verdadera gustación.. Si en el engaño de la comprensión se prende tantas veces el sexo ¡cómo no se va a enredar en una comprensión verdadera, que es el eje de las grandes y verdaderas amistades!

Duele siempre lo que recibimos por mitades, sabiendo que hay algo más completo... Y el ser espiritual y superior aspira a las perfecciones, posee sensibilidades más agudas y más sutiles que el ser mediocre o puramente animal. Y desde que la amistad asocia dos seres espiritualísimos, hay una contemplación de belleza que se detiene en los detalles, que admira, que ama...



En las amistades bisexuales duele a ambos — o en ocasiones especiales a uno sólo — que aquella otra atracción pueda escaparse... Hay gérmenes de amor en toda amistad espiritual, gérmenes que no fructifican, que se detienen, acaso porque cada uno no se atreve a confesar “aquello” que le señalaría como al “inferior”. El hombre cree que la mujer, su amiga, no le ha mirado nunca con ojos de amante... Y la mujer cree también eso de su amigo… Y gozan en sentirse superiores, en crecer y en querer serlo; gozan en mantenerse así; gozan por su instinto aplastado por la grandeza de su amistad… Y esa satisfacción soterra el grito indeclinable de la potencia sexual. Soterra no apaga, no puede apagar siempre y por siempre la hoguera en que se cumple el rito de la juventud y de la vida... No creo que ser solamente amigo de un ser de sexo opuesto signifique superioridad; más bien creo que falta allí el encanto de la atracción amorosa, que hay algo de incompleto y, acaso de anormal… ya que una gran amistad sin cariño no es concebible; es demasiado fría... Y el cariño ¿no es ya entre un hombre y una mujer un complejo derivado del amor...? Y es más probable que somos inferiores cuando no sabemos hacernos amar... Ser amiga solamente es tan poca cosa como ser amante solamente... Compadecemos por igual a la amante a quien le hurtamos la espiritualidad de su hombre y a la amiga espiritual a quien robamos el cuerpo de su compañero... La superioridad humana parece consistir en este caso en que del ser que preferimos nadie pueda robarnos nada; ni la carne ni el alma, ni el pensamiento ni el corazón; en llegar a ser el complemento integral de aquella vida...
Es verdad que hay una especie de fidelidad en ciertas amistades… Es verdad que hay en los seres espiritualmente superiores una fuerza moral, una conciencia moral que sofoca los impulsos indelicados... Porque cuando una potente espiritualidad nos anima, hombres y mujeres sabemos ser fieles amigos y sufrimos si algún intento recóndito vagamente visible nos empuja hacia otros derroteros... No seríamos jamás compañeros, equívocos. No duelen las murmuraciones de las gentes que dudan. No queremos esas dudas… No deseamos romperle al amigo los lazos de otros afectos, si los tiene… Somos fieles en todo… No podríamos decir ni siquiera que somos heróicamente fieles porque la fuerza espiritual y moral por sí sola nos mantiene…Y entonces somos así y porque queremos serlo…
¡Qué importa que no podamos ser netamente amigos! ¡Qué importa que haya a veces una mirada amorosa, una palabra demasiado dulce, un roce turbador, si eso no ha de desvirtuar enteramente nuestro compañerismo! Si sobre la amistad desciende a veces el amor y seguimos siendo solamente amigos, también sobre el amor descienden momentáneos odios y seguimos amando…
Mi opinión es que La amistad entre el hombre y la mujer es como con las brujas: que las hay, las hay, aunque jamás se haya visto ninguna. Por definición, es el poder compartir aventuras, confidencias y hasta aburrimientos con otra persona en absoluta comodidad. Los enemigos de ese estado de cosas entre un hombre y una mujer son pocos, pero (siempre hay un pero...) para algunos son invencibles: el deseo sexual y la incomunicación.



¿Y tú?. ¿Crees en la amistad hombre-mujer? (¡Qué debate más... resbaladizo!).

viernes, 5 de junio de 2009

LUZ DE JUNIO


No era el deseo, no era la ternura
que después de los años lentamente nos roza.


No era el amor ni la feliz claridad de aquellos días,
no era la soledad, tampoco la tristeza.


Quizás no era nada, un ligero temblor
recorriendo mi piel hasta más allá de tu sonrisa.


Un instante, tan sólo, arrebatado al tiempo.
La desolada transparencia de unos ojos,
torpes como el que ebrio cae al agua
y en lo irreal titubeante se aferra,
eligiendo fugaz entre el cansancio
y la vida que sube por su pecho.


Así flotaban nuestras palabras,
así escuchábamos el silencio oculto en ellas.


Luz de Junio.

Luz de Junio tras las ocres cortinas,
luz roja resplandeciente en tus cabellos.


No era el amor, no era el deseo
sino algo más poderoso,
la certidumbre de lo que pudo ser.


De lo que un momento en nuestras manos
poder de realidad y de sueño tuvo
y que ahora, con añorado menester, nos acerca
y nos llama inútilmente,
lo mismo que si fuera el corazón una campana
doblando en el silencio de la noche.



Basado en un poema de Panero

lunes, 4 de mayo de 2009

miércoles, 29 de abril de 2009

¿DIFERENCIAS INSALVABLES?

Esta es una historia real que nos muestra que las diferencias no importan mucho cuando necesitamos del apoyo de otro.

NAIROBI (AFP) - Un hipopótamo bebé que sobrevivió a las olas del Tsunami en la costa de Kenia ha formado un fuerte vínculo con una tortuga macho gigante centenaria, en un lugar para animales del puerto de la ciudad de Mombasa.

El hipopótamo, llamado Owen y que pesaba cerca de 300 Kg, fue arrastrado del Río Sabaki hacia el océano Índico, y luego arrojado a la playa donde las olas del Tsunami golpearon la costa de Kenia el 26 de diciembre del 2004 antes de que lo rescatasen.
El hipopótamo de menos de un año de edad, que llegó deshidratado y en muy mal estado de salud a la Reserva Natural, fue adoptado por una tortuga macho Aldabran, de 120 años de edad, de nombre Mzee -hombre viejo en Swahili-.

La tortuga parece estar muy feliz siendo una "madre", dijo a la
AFP la ecologista Paula Kahumbu, quien está a cargo del Parque Lafarge.
"Nadan, comen y duermen juntos" añadió la ecologista. "El hipopótamo sigue a la tortuga exactamente del modo que lo haría con su madre; le lame la cara y, si alguien se aproxima a la tortuga, el hipopótamo se vuelve agresivo, como si protegiera a su madre biológica" añadió Kahumbu.

"Cuando soltamos a Owen en el área, se acercó a la tortuga que tiene un color gris oscuro similar al de los hipopótamos adultos" -relató la directora de rehabilitación y ecosistemas en el parque-"y establecieron un vínculo tan fuerte que se volvieron inseparables." (El hipopótamo tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir en otra manada, ya que se podía predecir que el macho dominante lo habría matado).
Las imágenes hablan por sí solas:







Si eso ocurre de forma casi anti-natura en especies totalmente diferentes... ¿qué podríamos hacer juntos los seres humanos si fuésemos capaces de salvar pequeñas diferencias de piel, política o religión?

¿En qué se convertiría el mundo si nos uniésemos en proyectos comunes?
"Mira más allá de las diferencias y encuentra el modo de caminar juntos el sendero".

martes, 7 de abril de 2009

UN SENTIMIENTO


Hoy he visto al viento jugar alegre con los mechones de tu pelo...
y quise ser viento.

Hoy he visto en tus ojos reflejado el color bravío del mar azul...
y quise ser mar.

Hoy he visto la arena entre tus manos grano a grano deslizándose entre tus dedos...
y quise ser arena.

Finalmente, tú me llamaste sonriendo mientras oía próximo el latir de mi corazón...
y sentí la inmensa alegría de ser lo que soy.

domingo, 22 de febrero de 2009

RECUERDOS


DONDE QUIERA QUE ESTÉS.
















Por si acaso me estuvieras escuchando,

tú que un día fuiste parte de mi vida,

y de pronto los recuerdos te provocan una sonrisa…


Sólo espero que consigas darte cuenta

que es a ti a quien mi canción va dirigida.

Ya sé que suena un poco extraño,

pero hace tanto que no sé qué es de tu vida.


Y tan profundo como el mar, así de frío,

a diario la distancia pasa lista,

cuántas veces he pensado que jamás te habré llamado,

y no hemos vuelto a encontrarnos,

bueno, en fin, te extraño.


No quiero olvidar la cosas buenas que nos han pasado,

donde quiera que estés, donde quiera que estés,

que sepas solamente que me sigues importando, niño.

Rebélate por todo aquello en que creímos,

si me estás oyendo, si me estás oyendo,

que sepas que es total el haberte conocido niño.

Yo no quiero olvidar las cosas buenas que nos han pasado,

donde quiera que estés.


Yo que nunca tuve miedo a las alturas,

me daba vértigo subirme a tu cintura,

estoy haciéndome cobarde,

estoy empezándome a encoger y fue la locura.


Y tan profundo como el mar, así de frío,

me costaba confesar que te quería,

pero trataba de colar entre mi palabrería,

un sinónimo de amar.

En fin, quería que supieras que no olvidaré

las cosas buenas que nos han pasado.


Donde quiera que estés, donde quiera que estés…

Que sepas solamente que me sigues importando, niño.

Rebélate por todo aquello en que creímos,

si me estás oyendo, dime si me estás oyendo,

que sepas que es total el haberte conocido, niño.

Yo no quiero olvidar las cosas buenas que nos han pasado,

donde quiera que estés, donde quiera que estés.



(Malú)