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domingo, 17 de mayo de 2009

MUERTE LENTA


Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente éstas que regresan el brillo a los ojos
y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando está
infeliz con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto
para ir atrás de un sueño
quien no se permite,
ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!

¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!
[Martha Madeiros. Fotografía de M. Pilar O. (Caminodelsur)]

jueves, 23 de abril de 2009

REGRESO DE LAS TINIEBLAS


¿Por qué a ti, al más pequeño, te tenía que tocar?

¿Por qué a ti, de vida sana y ordenada, te abrazaban ese gran corazón arterias destrozadas?

Tu exterior era normal. Nos hacías reír a carcajadas cuando no teníamos ganas de esbozar ni siquiera una leve sonrisa. Nadie habría sospechado nunca que la muerte te estaba acechando.

Estas torpes palabras las escribo para que salga de mí tanto dolor, tanto sufrimiento.

El Miércoles Santo llegó la llamada tan esperada de que podría producirse el milagro que soñábamos.
Al miércoles siguiente, te operaron, abrieron tu pecho y, lo que cualquier humano podría describir como una carnicería, logró salvarte la vida. ¡Qué trabajo me cuesta escribir esa frase!:
¡¡¡SALVAR TU VIDA!!!.

Desde ayer, Miércoles, ya estás en casa. A partir de ahora, el Miércoles será un día de fiesta.
Tú, hombre bueno, tenías derecho a seguir viviendo. Esas fueron las palabras de tu cirujano. Ese cirujano al que le pedías a Dios que lo iluminara y guiara sus manos... y que te diera fuerzas a ti para aguantar esa dura operación.

A mi hermano pequeño, que ha regresado de las tinieblas.
Quiero daros las gracias a todos los que me leéis y comentáis. Ahora, poco o poco, una vez vuelta a la normalidad, a la rutina, lo haré de uno en uno, pasando a leeros por vuestros blogs, pero quería deciros sólo eso: GRACIAS POR ESTAR AHÍ. Desconociendo lo que me estaba desgarrando las entrañas, os he sentido y me ha llegado vuestra energía positiva.
Un beso.

sábado, 4 de abril de 2009

CARTA DE UN AMIGO TRAS LA MUERTE DE LA MADRE

Queridos amigos:
Es difícil escribir una carta a tres personas que han perdido algo tan querido como una madre hace tan poco tiempo; la herida está abierta y por ella entran todos vuestros sentimientos y los recuerdos de toda una vida a su lado.
Pero siempre tendréis el amor que sentisteis por ella, y la imagen de su cariño nunca desaparecerá de vuestras vidas.
Hay un poema de Juan Ramón Jiménez que leo cuando me siento triste, y cuando la melancolía anida en mi corazón


El viaje definitivo
... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico...
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.



Un poema triste...., pero como casi todo lo triste tiene algo de bello que nos sobrecoge el alma y nos acerca un poco más a la bondad, porque lo único verdaderamente grande en este mundo es el amor y la bondad....lo demás siempre es adjetivo. Por eso, cuando se nos va de nuestra vida una persona a la que hemos querido mucho, nuestro corazón sufre y nuestra alma sangra dolor y llanto.
Vosotros sois espíritus puros, se os ve en vuestras miradas el dulce canto de la bondad y la suave fragancia de la sensibilidad.....sois personas afortunadas y todavía más son aquellas que os quieren y que os tienen a su lado.
No os preocupéis , vuestra madre vive...sí, vive...porque hasta que uno de los tres siga en este mundo, amándola y recordándola, vuestra madre no morirá.
Y ella, esté donde esté, os protegerá.
Seguid unidos como cuando yo tuve el privilegio de veros la triste noche de Granada, cuando vuestra madre caminaba al encuentro del Sumo Hacedor. Os vi tan cerca, vi tanto amor entre vosotros que tuve una envidia sana, una envidia de veros tan próximos, con tanto amor que era hermoso a pesar de tanta tristeza.

Antonio Machado, cuando perdió a su mujer escribió unos versos desgarradores, llenos de dolor.....

Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.

Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.


Llorad la muerte de vuestra madre, pero tenéis toda la vida para seguir amándola y recordándola.

Cuidaros siempre y cuidad a vuestra gente.
Y recordad que sólo se apagan las estrellas cuando dejamos de mirar para su belleza y su luz.

Que Dios os bendiga a los tres.

lunes, 16 de marzo de 2009

LA ETERNIDAD ESTÁ HECHA DE MINUTOS

Hoy, tiempo de tristeza, incertidumbre y espera, recordé estos pensamientos:


Un minuto sirve para sonreír: sonreír para el otro, para ti y para la vida.
Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua.
Un minuto sirve para escuchar el silencio.
Es en un minuto en que uno dice el "sí" o el "no" que cambiará toda su vida.
Un minuto para un apretón de mano y conquistar un nuevo amigo.
Un minuto para sentir la responsabilidad, pesar en los hombros, la tristeza de la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria.
En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, creer, vencer y ser.
En un simple minuto se puede salvar una vida.
Tan sólo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo.
Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar o de una vida.
Minutos...
Cuántas veces los dejamos pasar sin darnos cuenta, pero también cuántas veces traemos a nuestra vida los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y también de tristezas.
Con frecuencia decimos "es un minuto" que nos parece nada,
pero cómo se aprecia ese minuto al levantar la mano y saludar a un amigo que se va para siempre,
cómo se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestro trabajo, cómo se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos,
cómo nos llena de emoción ese minuto en que nos entregan a nuestro hijo al nacer y
cómo también deseamos que la vida le otorgue más minutos a quien la muerte separará físicamente de nosotros y no veremos más.
Un minuto parece increíble, parece tan poquito y, sin embargo, puede dejar una huella tan profunda en nuestra vida. Lo importante no es vivir la vida porque sí, dejando pasar el tiempo.
Aprendamos a vivir la vida intensamente.
Aprendamos a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que "si no es hoy, será mañana".

Recordemos que nuestro tiempo es hoy, ahora.
La vida es hoy.
Que el reloj de tu vida marque cada minuto al compás de los latidos de tu corazón.
Vive cada minuto como si fuera el último.
Vive cada minuto intensamente...

lunes, 9 de febrero de 2009

ELUANA ENGLARO





Ayer me preguntaba si la desconexión de la sonda nasogástrica, que alimentaba e hidrataba artificialmente a Eluana Englaro, era un ASESINATO o bien una MUERTE DIGNA para una mujer de 38 años que llevaba 17 en ESTADO VEGETATIVO.




Hoy ya sé la respuesta. Hoy NO HA MUERTO Eluana: HOY HAN ASESINADO A ELUANA.

Eluana descansa en paz... Su padre más.

miércoles, 9 de abril de 2008

SI ME MUERO MAÑANA...

Hay una carta que ha circulado mucho, atribuída a Gabriel García Márquez y que, posteriormente, él desmintió que fuera suya, cuyo contenido es de lo más hermoso que he leído en mi vida. No sé quién la escribió (tampoco me importa mucho) pero con ella quiero comenzar este blog en el que intentaré, según mi estado de ánimo, dejar plasmados mis deseos, miedos, alegrías... Habrá épocas en las que haya, también, muchos silencios.

Si por un momento Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, una canción de Serrat sería la serenata.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío si yo tuviera un trozo de vida... no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero que la quiero.
Convencería a cada hombre o mujer de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy es última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que ésta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.
Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.
Si supiera que estos son los últimos momentos que te veo, diría TE QUIERO y no asumiría tontamente que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo.
Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas.
Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesites, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles lo siento, perdóname, por favor, gracias y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.
Demuestra a tus amigos cuánto te importan.