Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de julio de 2009

EL BONSAI


A ti,
que amas las plantas y un día me amaste a mí,
me acerco como este bonsai
orgullosa de no necesitar riego ni calor,
pero al que ojos misericordiosos como los tuyos
podrían mirar alguna vez,
mitigando su tremendo desamparo
ante la tarde que declina.

Si tú quisieras...



Algunas veces te veo
y pienso en mi boca y tu intención,
algunas veces intento
borrar de mi memoria tu traición.

Algunas veces mi cabecita
queda con nuestros recuerdos
a las cinco en el salón.

Y cuando te habla nunca se olvida
de guardarse sus cenizas
en mi pobre corazón.

No puedo olvidarte, no quiero esperarte,
no vuelvo a pedirme perdón.
No voy a negarte que sigo adelante,
no quiero verte mi amor.

No puedo olvidarte, no quiero esperarte,
ya no preguntes por mí.
Sólo quiero olvidar que un día te conocí.
Pero que hay días que toda la noche la paso llorando por ti.

Algunas veces recuerdo
que vivo a plazos por sobrevivir.
Algunas veces me cuento
que necesito un final feliz.

Algunas veces y aún todavía
se recogen las cenizas
de este pobre corazón.

No puedo olvidarte, no quiero esperarte,
no vuelvo a pedirme perdón.
No voy negarte que sigo adelante
no quiero verte mi amor.

No puedo olvidarte, no quiero esperarte,
ya no preguntes por mí.
No voy a negarte yo sigo adelante
no quiero verte mi amor.

No puedo olvidar no quiero esperarte
ya no preguntes por mí.
Sólo quiero olvidar que un día te conocí.
Pero hay días que toda la noche la paso llorando por ti.

Pero hay días que toda la noche la paso llorando por ti.

viernes, 5 de junio de 2009

LUZ DE JUNIO


No era el deseo, no era la ternura
que después de los años lentamente nos roza.


No era el amor ni la feliz claridad de aquellos días,
no era la soledad, tampoco la tristeza.


Quizás no era nada, un ligero temblor
recorriendo mi piel hasta más allá de tu sonrisa.


Un instante, tan sólo, arrebatado al tiempo.
La desolada transparencia de unos ojos,
torpes como el que ebrio cae al agua
y en lo irreal titubeante se aferra,
eligiendo fugaz entre el cansancio
y la vida que sube por su pecho.


Así flotaban nuestras palabras,
así escuchábamos el silencio oculto en ellas.


Luz de Junio.

Luz de Junio tras las ocres cortinas,
luz roja resplandeciente en tus cabellos.


No era el amor, no era el deseo
sino algo más poderoso,
la certidumbre de lo que pudo ser.


De lo que un momento en nuestras manos
poder de realidad y de sueño tuvo
y que ahora, con añorado menester, nos acerca
y nos llama inútilmente,
lo mismo que si fuera el corazón una campana
doblando en el silencio de la noche.



Basado en un poema de Panero

domingo, 22 de febrero de 2009

RECUERDOS


DONDE QUIERA QUE ESTÉS.
















Por si acaso me estuvieras escuchando,

tú que un día fuiste parte de mi vida,

y de pronto los recuerdos te provocan una sonrisa…


Sólo espero que consigas darte cuenta

que es a ti a quien mi canción va dirigida.

Ya sé que suena un poco extraño,

pero hace tanto que no sé qué es de tu vida.


Y tan profundo como el mar, así de frío,

a diario la distancia pasa lista,

cuántas veces he pensado que jamás te habré llamado,

y no hemos vuelto a encontrarnos,

bueno, en fin, te extraño.


No quiero olvidar la cosas buenas que nos han pasado,

donde quiera que estés, donde quiera que estés,

que sepas solamente que me sigues importando, niño.

Rebélate por todo aquello en que creímos,

si me estás oyendo, si me estás oyendo,

que sepas que es total el haberte conocido niño.

Yo no quiero olvidar las cosas buenas que nos han pasado,

donde quiera que estés.


Yo que nunca tuve miedo a las alturas,

me daba vértigo subirme a tu cintura,

estoy haciéndome cobarde,

estoy empezándome a encoger y fue la locura.


Y tan profundo como el mar, así de frío,

me costaba confesar que te quería,

pero trataba de colar entre mi palabrería,

un sinónimo de amar.

En fin, quería que supieras que no olvidaré

las cosas buenas que nos han pasado.


Donde quiera que estés, donde quiera que estés…

Que sepas solamente que me sigues importando, niño.

Rebélate por todo aquello en que creímos,

si me estás oyendo, dime si me estás oyendo,

que sepas que es total el haberte conocido, niño.

Yo no quiero olvidar las cosas buenas que nos han pasado,

donde quiera que estés, donde quiera que estés.



(Malú)